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Obra para títeres con un prólogo y 11
cuadros
Sobre el ámbito escénico
Un retablo amplio, cuya embocadura
recuerda los encuadres en que aparecían
los letreros en las viejas películas
mudas. A foro, un telón blanco que dará
al conjunto la apariencia de una
pantalla de cine. Durante la acción,
aparecerán, de vez en cuando, equipos de
filmación, tales como cámaras,
micrófonos y reflectores. Siempre debe
darse la idea de que son sets de cine.
Todos los elementos escenográficos serán
planos. Los personajes episódicos serán
también títeres planos.
Sobre la música
La música será un elemento de
fundamental importancia para el
espectáculo, pues debe crear el ambiente
sonoro de las películas. Cada personaje,
de acuerdo con sus características y
nacionalidad, podría tener su tema
musical a partir de la banda sonora de
los filmes famosos en que su modelo real
haya participado.
Sobre el personaje de Charlot
Charlot es visto como el duende del
cine, la imagen del genio creador de
este arte, en el texto aparece como una
suerte de director y se le marcan
determinadas acciones. Los realizadores,
no obstante, podrían buscar en el
proceso creativo del espectáculo muchas
otras acciones para Charlot que sirvan
como puente entre los diferentes
cuadros.
Escenarios
Un saloon del lejano oeste
Una terraza con cielo estrellado
Un desierto
Una cripta tenebrosa
Un cuartucho miserable
La cúpula de un rascacielos
Personajes
Charlot.
Con su imagen eterna en blanco y negro:
chaqueta estrecha, pantalones anchos,
bombín, bastón y grandes zapatos. Debe
tener gran movilidad. Resulta algo así
como el director de la «película».
John Maine.
Rostro de tipo «duro». Sombrero alón. El
típico pistolero del Oeste.
Humphrey Bobo.
Sombrero caído sobre la frente e
impermeable. Siempre lleva un cigarrillo
en la boca.
Toshiba Nifumes.
Samurai ciego y mutilado. Usa grandes
gafas oscuras, un largo sable y le falta
un brazo. Vende equipos electrónicos.
Lola Sevilla.
Viste como gitana. Largos cabellos
negros. Sus muchos collares, aretes y
brazaletes, la hacen sonar como una
pandereta cuando se mueve. Siempre baila
mientras habla.
Maurice Candelier.
Chaqueta de rayas, sombrero de pajilla y
lacito al cuello. Su gesto típico es
encogerse de hombros.
Carlos Cordel.
Saco, bufanda al cuello, cabellos muy
brillosos por lo envaselinados.
Greta Cardo.
La mujer fatal. Delgada, grandes ojos y
largas pestañas. Fuma en una extensa
boquilla.
Anna Llantini.
Una mamma italiana. De elevada
estatura y grandes pechos. Siempre viste
de negro. Puro llanto y melodrama.
La Momia.
Enfardelada. Sus dos protuberancias
pectorales indican que es una momia
hembra.
King-Kong.
Enorme y peludo, pero con cara de buena
gente.
Betty
Good
Elpidio Valdés.
Tal y como se ven en los animados. Todos
planos y en colores, excepto Betty, que
es en blanco y negro.
Palmiche
Tarzán
El Bebé.
Un bulto que llora.
Un Cantinero,
dos Vaqueros.
Prólogo
Música de piano con un vibrante ritmo de
los años 10 ó 20. Aparece Charlot con su
bastón y su típico bamboleo. Camina,
tropieza, se cae, se levanta, lanza una
patadita hacia atrás. Señala con su
bastón a foro y sale. Música de inicio
de super-producción cinematográfica.
Quizás el mismo fondo blanco es un
rodillo sobre el que aparecen los
créditos del espectáculo, o una pantalla
sobre la que se proyectan.
(Nombre de la compañía)
Presenta a
Humphrey Bobo
Greta Cardo
John Maine
Lola Sevilla
Carlos Cordel
Anna Llantini
Toshiba Nifumes
Maurice Candelier
en Cine-Títeres
También con los terroríficos:
King-Kong y La Momia
Los animados:
Betty Good Tarzán y la actuación
especial de:
Elpido Valdés y su caballo Palmiche
Dirección
Cuando sale el último crédito aparece
Charlot y saluda. En el retablo van
entrando el decorado y los personajes
del Cuadro 1.
1
Un
saloon del lejano Oeste. Arriba, al
centro, una lámpara de quinquet. A foro,
la barra. A la izquierda, Maurice
Candelier frente a un piano. A la
derecha, la típica doble puerta
oscilante. Al centro, John Maine sentado
a una mesa, y Lola Sevilla frente a él.
Tras la barra, el Cantinero, y frente a
ella un par de Vaqueros (estos tres
personajes, planos). Todos
inmóviles. Aparece Charlot y
suena una enorme claqueta que dice:
«CINE-TÍTERES. ESCENA 1. TOMA 1».
Todo se anima. Candelier toca al piano
una melodía del Oeste, pero con cierto
aire español. Lola baila. Los Vaqueros
beben y ríen. Confuso ambiente sonoro de
música, risas y voces. De pronto
la puerta se abre y entra Humphrey Bobo.
Grito general de terror. Todos los
personajes dan un brinco, se hunden en
el retablo y desaparecen, menos
Maine, que se levanta, y Lola, que se
pega a él y empieza a temblar.
Lola:
¡Josú!
Maine:
(Empujando a Lola.) ¡Guerarejiar!
Lola desaparece en el retablo.
Bobo:
¿Yon Main?
Maine:
Yeah. ¿An yú?
Bobo:
Jonfri Bobo.
Maine:
Hum... ¿Chérif?
Bobo:
Nou. Detectif.
Maine y Bobo se miran. Maine sonríe
sarcásticamente y lo mismo hace Bobo.
Sigue el juego de sonrisas sarcásticas,
que van creciendo hasta que ambos
sueltan sendas carcajadas. Se callan de
pronto y los dos sacan sus armas a la
vez; Maine un gigantesco y plateado
colt, Bobo un negro y diminuto calibre
38.
Maine:
(Tras una carcajada burlona, apunta.)
Gudbai, Bobo.
Bobo:
Queim for yú, Mein.
Bobo dispara con su pistolita a la
lámpara del techo. El disparo suena como
un cañonazo. Ruido de vidrios rotos.
Oscuro. En la oscuridad se escuchan
gritos, ruidos y voces: «¡Josú!»,
«¡Fockiu, man!».
2
Una terraza con cielo estrellado. Luna
llena, música de tango. Echada en un
diván, Greta Cardo fuma en su larga
boquilla. Entra Carlos Cordel y se
detiene ante ella.
Carlos:
¡Greta! ¡Amor mío!
Greta se vuelve y lo mira.
Greta:
(Extrañada.) ¿Jú ar yu?
Carlos:
(Se arrodilla. Recita con fondo el
musical.)
El día que me quieras
no habrá más que armonías,
será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodías
y nos darán las fuentes
su canto de cristal.
Cesa la música.
¡Gretita mía! ¡Sos divina!
Greta:
(Señalando la cabeza de él.)
¿Vaselina?
Carlos:
(Se levanta.)
¡Greta de mi vida!
¡Escuchá mi canción!
¿Por qué abrís mi herida?
Greta:
(Mirando a otra parte.) Ai uan tu
bi alónn...
Carlos:
¡Pero, Gretita, mirame al menos! (Al
público.) ¡Qué habrá que hacer
para conquistar a esta mina!
Greta:
¿Mina? (Al público.) ¡Money!
(Se vuelve a Carlos y le tiende los
brazos.) ¡Oh! ¡Nou yores for mí,
aryentinou!
Carlos:
(Tendiéndole los brazos.) ¡Mi
Greta, lo sabía, lo sabía! (De pronto
Greta lanza un alarido de terror.)
Pero, Greta, ¿por qué gritas?
Entra música de horror. Con un rugido de
ultratumba, y con los brazos tendidos
hacia delante, entra la Momia. Carlos se
vuelve, y al verla se asusta y grita
también.
Greta:
¡De mónster! ¡De mónster!
Carlos:
(Colocándose entre ella y la Momia.)
¡Descuidá, Gretita! ¡No tengás miedo! (A
la Momia.) ¡Y vos, andate, che, que
no sos de esta película! (La Momia
agarra a Carlos y se va con él.)
¡Pero qué hacés, boludo? ¡Tenés que
llevarte a la chica!
Greta sigue gritando. Cuando la Momia ha
salido con Carlos, se calla de pronto,
mira al público y dice:
Greta:
¡Estúpid mónster!
3
Un desierto. Sol abrasador. Melodía del
Oeste. Entra Charlot empujando un
cactus. Lo deja en el lugar, y sale.
Maine, con un lazo al cuello, avanza
seguido de Bobo, quien sostiene el
extremo de la cuerda con una mano y
apunta a Maine con el diminuto 38 que
lleva en la otra. Maine se detiene de
pronto. Bobo, por inercia, sigue
avanzando y tropieza con él. Al hacerlo,
salta hacia atrás de inmediato. Cesa
música.
Bobo:
(Apuntando.) ¿Uatsamara, Mein?
Maine:
(Se vuelve a Bobo.)
Pipi, Bobo.
Bobo:
¿Pipi?
Maine:
Yeah...
Bobo mira a un lado y a otro.
Bobo:
O-quei. (Señala al cactus.)
Cactus.
Maine va frente al cactus. De espaldas
al público, se escucha el sonido de un
gran chorro. El cactus crece
visiblemente. Cesa el ruido.
Maine:
¡Aaaaaaahhh...! (Se vuelve a Bobo.)
Bobo:
¿Finish?
Maine:
Yeah...
Bobo:
O-quei.
(Le apunta.) Uoc.
Vuelve música. El cactus se corre hacia
atrás, de manera que parece que son
ellos los que avanzan. La música del
oeste comienza a mezclarse con un aire
japonés que finalmente predomina.
Aparece otro cactus de tamaño normal, y
de detrás de él surge, de improviso,
Toshiba Nifumes. Cesa música. Bobo y
Maine se sobresaltan. Bobo apunta a
Toshiba con su 38.
Bobo:
¿Uarísit?
Toshiba, con su único brazo, saca una
enorme casetera y se la muestra.
Toshiba:
(Siempre con acento japonés.)
Toshiba. Bara-tico.
Se escucha un
rap. Los tres bailan. Bobo se detiene.
Bobo:
¡Stop! (Los otros se detienen, cesa
música.) ¿Jau-moch?
Toshiba:
E-poquito. Venti-pico.
Bobo:
¿Yeah?
Toshiba:
Yen, no. Fula.
Maine y Bobo se miran.
Maine
y Bobo: Humm...
Bobo suelta el extremo de la cuerda y
con esa mano saca un enorme billete de
13 dólares.
Bobo:
Certíin, ¿O-quei?
Toshiba:
(Negando.)
Mu-poquito.
Bobo:
Nou moar money.
Toshiba:
Dine-rito. Otra-cosita. Nego-cito.
Bobo, con el billete en una mano,
levanta su pistola con la otra y la mira.
Bobo:
¿Mai gon?
Maine:
¡Bobón!
De
pronto Maine y Toshiba se lanzan sobre
Bobo. Forcejeo, exclamaciones, gritos.
El sol se va hundiendo y la escena se va
oscureciendo hasta la negrura total. Se
escucha entonces el ruido atronador de
un disparo.
4
Un
saloon del lejano Oeste. Lola llora.
A su lado, Maurice Candelier.
Candelier:
Madam Lolá... Si vu plé...
Lola:
(Siempre bailando mientras habla.)
¡Ay, mi Yon, mi Yon, mi Yon...! ¡Me lo
han llevao a la carce!
Candelier:
Madam, madam... Atendé muá...
Lola deja de llorar de pronto y mira a
Candelier.
Lola:
¿Y quién eres tú, si se pué sabé?
Candelier:
Madam Lolá... Ye sui Maurice Candelié.
Pianist. Chansonié. Artist. An amí. Bon
amí de vu.
Lola:
¿Que vaya a tu debú? ¡Qué va, mi arma,
si estoy mu ocupá! ¿No has visto que ese
detertive se ha llevao a mi Yon? (Llora
de nuevo. Siempre bailando al hablar.)
¡Ay, mi Yon, mi Yon, mi Yon!
Candelier:
¿Million? Ui, madam. ¡An million de
fleurs por vú! Vu e bel, madam, la’muur
é mervelié. Ye la’door.
Lola:
(Que no le ha hecho el menor caso.)
Pero lo vi a casá. Lo vi a buscá por to
los confine ‘er’ mundo, ¡sí señó! (Va
a salir. Candelier la retiene.)
Candelier:
¡Madam! ¡Me la’muur...!
Lola:
¡Suerta! Tú vas a vé que a Lola Sevilla
nadie le pue robá er marío. ¡No señó!
¡Lo vi a perseguí por tierra y por má!
Hasta más ve. (Se dirige a la puerta.)
Candelier:
¡Madam Lolá! ¡Non! ¡Si vu plé...! (Lola
ha salido haciendo girar las puertas.
Candelier mueve la cabeza a un lado y a
otro.) ¡Oh, la, la...! (Se vuelve
al público. Se encoge de hombros.)
Cé la femme... (Se escucha una
especie de rugido. Oscuro.)
5
Una cripta tenebrosa. Sube la luz. La
Momia, rugiendo y con sus brazos
extendidos, avanza lentamente hacia
Carlos, quien se repliega hacia una
pared.
Carlos:
¡Pará, ché, pará! ¿Qué vas a hacer
conmigo? ¿Vas a matarme? (La Momia se
detiene y niega con la cabeza.) ¿Y
entonces, qué? (La Momia ruge algo
como: «¡Ahhhh...!» y sigue avanzando
hacia Carlos, que está casi pegado a la
pared.) ¡Escuchame, escuchame! Soy
un pobre hombre que ha sufrido mucho.
¡Mi vida es un tango! (La Momia se
detiene. Entra música de tango bailable.)
Nací pobre en un cuartico miserable del
barrio del Abasto. Hacía frío en Buenos
Aires. Mi padre fue un atorrante que
abandonó a mi madre cuando yo era un
pibe. La viejita limpiaba los pisos de
los ricos para conseguirme un bocado. (La
Momia está paralizada. Carlos se le
acerca de pronto y comienza a bailar con
ella un tango arrabalero. Mientras
baila, dice su texto.) Y yo,
desagradecido, me enamoré de una
percanta que me traicionó y me dejó por
otro. (Carlos suelta a la Momia, que
se estrella contra la pared,
desarticulándose un poco, y queda allí
sentada y con la espalda recostada al
muro. Sigue la música.) Empecé a
beber para olvidar mis penas. Mi viejita
sufría. Yo la maltrataba sin comprender
su dolor. (La Momia empieza a llorar
con lágrimas visibles.) Hasta que un
día gris y desolado (hacía frío en
Buenos Aires, ¿sabés?) su cuerpo enfermo
no resistió más, no hubo más penas ni
olvido... y mi viejita santa... se fue.
(La Momia llora con grandes sollozos.
Por el borde anterior del retablo
comienza a subir el nivel de sus
lágrimas. Carlos empieza a flotar. La
Momia sigue en su lugar y el líquido
comienza a cubrirla.) Y esa ha sido
mi vida. Dejame entonces sufrir mi dolor
y expiar mis culpas hasta que me llegue
la hora... (Se vuelve al público.)
de partir. (Sale nadando. La Momia
sigue llorando. El líquido que sube la
cubre hasta que su llanto, mezclado con
la melodía del tango, se convierte en el
«glub, glub, glub». Oscuro. Comienza a
escucharse el llanto de un bebé.)
6
Un cuartucho miserable. Cerca de un
lateral, una cuna donde está el Bebé, un
bulto blanco con una boca enorme. Anna
Llantini da vueltas por el cuarto como
una fiera enjaulada.
Anna:
¡Porca miseria! Una donna come io,
yóvane, bel-la, e mi ho trovato con
cuesto uomo. ¡Giovanni Maine! ¡Qui mi ha
lachato con cuesta criatura inochente! (El
Bebé llora con más fuerza. Ella,
brutalmente.) ¡Callati, maledetto! (El
bebé llora.) ¡Silencio ho detto,
disgraciato!
Tocan a la puerta. Aparece, de pronto,
Maine.
Maine:
Jai, Anna.
Anna:
¡Giovanni!
¡Non é vero! ¡Sei tú! ¡Il mío marito! (Abre
los brazos y se le echa encima. Maine la
empuja.)
Maine:
¡Cuait! ¡Güiski an fud!
Anna:
¡Cosa diche?
Maine:
¡Güiski an fud! Garagou!
¡Cuik!
Anna:
Giovanni, ¡que fai? ¿Vai uchire? (Señala
al bebé.) ¡Aspeta! (Va hasta la
cuna y saca al Bebé.) Guarda: ¡Il
tuo bambino!
Maine:
¡Guat?
El
bebé llora.
Anna:
¡Lo que hai sentito! ¡Il tuo filio!
Lanza el bebé a Maine.
Maine:
¡Yu ar creizi, fockin bitch!
Maine le lanza el Bebé a ella. Se inicia
un juego en el que ambos se lanzan el
bulto como una pelota mientras se
insultan. El llanto del bebé se mezcla
con las palabras.
Anna:
¡Deyenerato!
Maine:
¡Estúpid!
Anna:
¡Maledetto!
Maine:
¡Pis of chit!
Anna:
¡Cretino!
Maine:
¡Putana!
Anna:
¡Rinocheronte!
Maine:
¡Inodorou! (Maine lanza al Bebé sobre
su cuna y empuja a Anna. El Bebé calla.)
¡Gud bai, italian mónster! Don uana si
yu enimoar!
Maine sale. Anna se dirige a la puerta y
grita.
Anna:
¡Imbechile! ¡Cornuto! ¡Ti freña a la tua
mamma! ¡Senti, disgraciato, non mi vai
lachare cosí, ¿capiche? ¡Aspeta per la
ma vendetta, coboy di merda! ¡É il túo
bambino, deyenerato! (Se vuelve a la
cuna.) ¡E il túo...! (El Bebé
está inmóvil y callado en su cuna.)
¡Giovanetto, mío caro! ¿Cosa fai? ¿Per
qué non pianyi? ¡Giovanetto! (Va
hasta la cuna y lo carga.)
¡Giovanetto, chelo mío! ¿Qui sucede?
¡Giovanetto! (Lo sacude con fuerza.
El bebé llora con renovada fuerza.)
¡Giovanetto, mio caro! ¡Sei vivo! ¡Il
bambino de la sua mamma! ¡Cuore mío!
Bebé:
(Con la misma ronca voz de Maine.)
¡Mamma! (Llora con más fuerza.)
Anna:
Bene, bene, fanchulo. Dormite. (Lo
pone en la cuna. El Bebé sigue llorando.)
Dormite, mio caro. (El Bebé llora.)
Dormite, ¿hai sentito? (El Bebé llora.)
¡Callati, ho detto, grande cabrone! (Feroz.)
¡Callati, animale!
El llanto desaforado del Bebé y los
gritos de Anna se van fundiendo con un
aire musical francés. Oscuro en el
cuartucho.
7
Un
saloon del Lejano Oeste. Maurice
Candelier toca el piano. Desde arriba se
le acerca el boom. Greta Cardo
junto al piano, fumando su larga
boquilla. Candelier termina de tocar y
se dirige a Greta.
Candelier:
Mamuasel Gretá... Ye sui Maurice
Candelié. Pianist.
Chansonié. Artist. An amí. Bon amí de
vú.
Greta:
(Mirando a otra parte.) Ai uan tu
bi alónn...
Candelier:
(Arrodillándose ante Greta.)
Mamuasel. La’muur é mervelié. Ye
la’door. Mon cuor santé an dulor...
Greta:
(Interesada.) ¿Uan dólar?
Candelier:
Non, non, mamuasel... Non dolár...
dulor...
Greta:
¡Oh! (Vuelve su cara a la puerta.)
Candelier:
Mamuasel...
Greta:
(Mirando a la puerta.) Ai uan tu
bí alónn...
De pronto, por la puerta oscilante
aparece Humphrey Bobo. Está atado a un
cactus que lleva a la espalda.
Bobo:
Greta... ¿rimember mí?
Greta:
Hum... ¿Montecarlo?
Bobo:
Nou. (Saca un enorme billete de 27
dólares.) Casablanca.
Greta:
¡Oh! ¡Jonfri! ¡Ai lof yor cactus!
Greta va hacia Bobo, quien la toma del
brazo. Se dirigen a la puerta. Candelier
va tras ellos.
Candelier:
Mamuasel Gretá, si vu plé... (Greta y
Bobo salen. Candelier mueve la cabeza a
un lado y a otro.) ¡Oh, la, la...! (Va
hacia el piano y se sienta. Se dirige al
público, se encoge de hombros.) Cé
la femme... (Comienza a tocar el tema
de Casablanca. Se disuelve la
luz. El tema musical va transformándose
en un rap.)
8
Un desierto. Sol abrasador. Toshiba
Nifumes baila un
rap. La música proviene de una enorme
casetera recostada a un cactus. Entra
Lola Sevilla. Se detiene.
Lola:
¡Josú!
Cesa la música. Toshiba, saludando, se
inclina hacia el lado contrario a donde
está Lola.
Toshiba:
To-shiba. Musi-quita. Bara-tico.
Lola:
(Al público.) ¿Y esto, qué cosa
é?
Entra Charlot y le da vuelta a Toshiba.
Toshiba:
(Se inclina ante Charlot,
agradeciéndole.) ¡Ooooooh....! (Charlot
da una patadita hacia atrás y sale.
Toshiba se vuelve a Lola.)
¿Nego-cito?
Lola:
Qué va, mi arma, si no tengo un reá.
Pero dime una cosa, hijo der só: (Siempre
bailando.) ¿No ha pasao por aquí un
vaquero arto, fuerte, con
cara’e’criminá?
Toshiba:
(Inclinándose y asintiendo.)
¡Jaaaa...!
Lola:
Y, por casualiá, se llamaba Yon Maine?
Toshiba:
(Igual.) ¡Jaaaaa...!
Lola:
¡Ja! ¿Y sabes tú por dónde ha cogío?
Entra música de horror. Se escucha el
rugido de la Momia.
Lola:
(Empieza a temblar.) ¡Josú, María
y José!
Entra la Momia. Toshiba, presintiendo
una presencia peligrosa, saca su sable.
Toshiba:
¿Ooooh...?
La Momia avanza con sus brazos
extendidos.
Lola:
¡Mare der verbo, mi via desmayá! (Se
desmaya.)
Toshiba lanza sablazos a ciegas. La
Momia sigue avanzando y un sablazo le
corta un brazo. Ruge de dolor. Toshiba
lanza un grito de victoria y se
repliega. Al hacerlo, tropieza con Lola,
la carga y se la lleva. La Momia se
queja y cae sentada junto al cactus,
donde está la casetera. Suena el
rap y la Momia empieza a llorar con
lágrimas visibles. El cactus crece. Se
disuelve la luz. El rap se va
perdiendo y entra un aire de
western.
9
Un
saloon del lejano Oeste. Candelier y
Carlos beben sentados a una mesa.
Carlos:
Imaginate, vos: ¡una momia, che!
Candelier:
¡Cé fantastic! ¿E lotre femme?
Carlos:
¿La otra? ¿La Greta? ¡Esa mina es como
un trozo de hielo!
Candelier:
(Asiente.) Verité. (Se encoge
de hombros.) Cé la femme, mon amí.
Carlos:
¿Y cómo te fue a vos con la Lola?
Candelier:
¡Oh... Madam Lolá cé mañifique. Me... (Se
encoge de hombros.) Non, mesié.
Se escucha música de los años 30. Surgen
reflectores arriba. Un seguidor ilumina
la puerta de la taberna y aparece Betty
Good con un vestido brilloso de falda
cortísima. Candelier y Carlos se
deslumbran. Los tres bailan. Betty
cierra la música con su:
«¡Pup-pup-piriup!»
Carlos:
¡Betty, pero sos vos! ¡En persona!
Candelier:
¡Oh, mamuasel Betí...!
¡Mervelié...!
Betty:
¿Jau ar yu, boys?
Carlos:
Betita... ¡sos divina!
Betty:
(A Carlos. Rozándole la cara con un
dedo.) Yu ar quiut.
Candelier:
(Arrodillándose.)
Mamuasel, Betí... Je sui Maurice
Candelier. Pianist.
Chansonié. Artist. An amí. Bon amí de
vu.
Se escucha de pronto un pavoroso rugido.
Todos se asustan. Por la puerta de la
taberna penetra una enorme mano velluda
y agarra a Betty. Ella patalea y grita.
La mano desaparece con Betty por la
puerta. Candelier y Carlos se acercan a
la puerta y los ven irse.
Candelier:
¡Mon dieu!
Carlos:
¡¿Viste eso vos?!
Candelier:
¡Oh, la, la...! ¡Monstruosité!
Carlos:
He visto esa cara antes... Pero ¿dónde,
dónde?
Candelier:
¿Zooloyíc?
Carlos:
No... Pero esa cara... ¡Ya! ¡En el cine!
Ese es King-Kong, che!
Candelier:
¿King-Kong?
Carlos:
Claro, ¡el gorilazo de la película!
Tenemos que hacer algo.
Candelier:
¿Me cuá, mesié?
Carlos:
No sé. Dejame pensar. (Da vueltas.)
¡Ya lo tengo! Vamos a llamar a los
héroes del cine.
Candelier:
¿Erós du cinemá? Hum... ¿Fantomá?
Carlos:
¡Qué Fantomas ni Fantomas, che! Ese es
francés, y este animalote debe ser
americano. ¿No hay teléfono acá?
Candelier:
¿Telefón? Non.
Entra Charlot empujando un teléfono
enorme. Saluda y sale.
Carlos:
Gracias, tocayo. (Toma el auricular.)
Operadora... Operadora... (Pausa.)
¿Operadora? Escuche, señorita, es una
urgencia. ¿Me pone con la residencia de
Míster Superman?
Candelier:
¿Mesié Supermán?
Carlos:
(A Candelier.) Claro, ¡el pibe es
rápido, vuela! (Al teléfono.)
¿Sí...? Ah... (A Candelier.) Está
enfermo. Se tropezó con un trozo de
Kriptonita. (Candelier se encoge de
hombros. Al teléfono.) ¿Y qué me
decís de Batman?
Candelier:
¿Batmán?
Carlos:
(A Candelier.) Sí. Vos lo
conoces, ¿no? El que se lanza con la
cuerdita... (Al teléfono.) Sí.
Decime... ¿Cómo? Desconectado por falta
de pago. ¡Pero si ese boludo es rico!...
Está bien, está bien. Pero es una
urgencia. Necesito un héroe. Mirá, piba,
se trata de un mono que ha secuestrado a
una mina. Pero un mono enorme, ¿sabés?
Necesito... ¿Cómo? ¿Tarzán?
Candelier:
¿Tarzán?
Carlos:
¡Macanudo! ¡Ese sí que sabe de monos! (Pausa.)
¿Qué está en la selva? Pero claro,
¿dónde va a estar? Es su laburo. (Pausa.)
¿Y no podés localizarlo allá?... Se
demora. Bueno, como sea, localizámelo al
pibe. ¡Es una urgencia! (Saca un
largo cigarrillo.) Fumando espero. (A
Candelier.) Esto marcha, che.
Se oscurece la escena. Se escucha el
rugido del gorila mezclado con los
griticos de Betty.
10
La cúpula de un rascacielos. King-Kong
tiene atrapada a Betty con su garra. El
gorila lanza libidinosos rugidos y ella
grita. De pronto se escucha el grito de
combate de Tarzán. King-Kong y Betty
callan, se detienen y miran hacia el
lugar de donde ha provenido el grito.
Tarzán:
(En off.)
¡Bwana-bundolo-mata-mijuana-chita! (Pasa
colgado de su liana y lanzando su grito
de combate frente a King-Kong y Betty,
quienes lo siguen con la mirada hasta
que sale de escena. El grito de guerra
se interrumpe bruscamente al sentirse un
fuerte topetazo y ruido de vidrios
rotos, y a continuación, en off.)
¡Coño!
King-Kong mira a Betty y sonríe
simiescamente. Betty reanuda sus gritos.
Se disuelve la luz. Entra música de
Casablanca.
11
Un desierto. El sol y el cactus. Entran
Greta y Bobo muy acaramelados. La música
se detiene bruscamente cuando aparecen,
de súbito, Toshiba y Maine.
Maine:
(Encañonando a Bobo con su gran
revólver.) Gat-yu, Bobo.
Greta grita.
Bobo:
¿Yu aguein?
Se escucha un rugido pavoroso. Todos se
asustan y desaparecen. Entra King-Kong
con Betty en su garra. King-Kong mira a
Betty, que está desmayada, y se relame.
De pronto, se escucha el lejano sonido
de cascos de caballo. King-Kong escucha,
extrañado.
Entra Charlot empujando una palma
real, que sustituye al cactus. Charlot
saluda y sale. El ruido de los cascos
aumenta y termina con un relincho. Entra
Elpidio Valdés montando a Palmiche.
Elpidio:
(Deteniendo a Palmiche ante King-Kong.)
Deje a la muchacha, compay. (Kong lo
mira extrañado, luego sonríe
simiescamente y al final ruge. Cuando va
a lanzarse sobre Elpidio y Palmiche,
surge junto a estos una enorme fruta
bomba. Kong se detiene y observa
fascinado la fruta. Se relame y exclama:
«¡Hmmmm...!» Kong suelta a
Betty, quien al caer se despierta y da
un gritico. El gorila toma la
fruta y sale tranquilo y satisfecho,
como un niño, comiéndosela.) ¡Miren
al monito, caray!
Betty:
(Extendiendo sus brazos a Elpidio.)
¡Oh, mai jírou!
Elpidio:
(Saludando a Betty.) Que le vaya
bien, señorita. María Silvia me espera.
Elpidio sale con Palmiche. Mientras el
ruido de cascos se pierde, Betty mira
una y otra vez hacia donde han salido
King-Kong y Elpidio, y, como si no
entendiera lo que ha sucedido, exclama,
indignada y despectiva:
Betty:
¡Hum! ¡Pup-pup-piriup!
Betty sale, muy brava. Pausa. Toshiba y
Maine entran, muy sigilosos.
Maine:
O-kei. No problem. Les gou.
Cuando están a punto de salir de escena,
aparece Lola Sevilla.
Lola:
¡Yon! ¡Mi Yon! ¡Ar fin te he encontrao!
(Va hacia John con los brazos
abiertos, lo abraza, bailando y haciendo
bailar a Maine con ella.) ¡Ay, mi
Yon, mi Yon, mi Yon!
En ese momento, entra Anna Llantini.
Anna:
¡Giovanni Maine! (Todos se vuelven a
ella.)!Disgraciato! ¡Ti ho trovato
finalmente! (Se detiene.) ¡Ma que
guardo! ¡Una donna!
Lola:
(A Maine.) ¿Y esta, quién é?
Anna:
¿Io? ¡Io sono la sua molie, la mamma dil
suo filio! ¡E tú sei una putana!
¡Maledetta! ¡Deyenerata!
Anna y Lola se enredan en una pelea y
salen de escena.
Maine:
(A Toshiba.) Comón, yap.
Cuando van a salir, aparece Bobo, quien
apunta a Maine con su pistolita.
Bobo:
¡Stop, Mein!
Maine:
¡Oh, chit!
¿Yu aguein?
Bobo:
Queim for yu, Mein.
Toshiba:
Pisto-lita. Tiri-to. Vengo-horita. (Desaparece.)
Bobo:
An nau...
Maine:
Nau... gona quil yu, Bobo. (Saca su
enorme revólver.)
Bobo:
¿Yu síuar?
Maine:
Síuar... ¡Cock-sócker!
Bobo:
¡Moder-fócker!
Maine:
¡Focking-bastard!
Bobo:
¡Sono-fa-bitch!
Ambos se disparan. Ruido atronador de
los disparos, una nube de humo envuelve
la escena. Cuando cesan los tiros y se
despeja el humo, aparecen las figuras de
Maine y Bobo traspasadas por agujeros de
lado a lado.
Maine:
¡Fockiu, Bobo!
Bobo:
¡Gou tu gel, Mein!
Los dos caen a la vez. Se escuchan
gritos de mujeres. Entra Lola Sevilla y
va hacia el cuerpo de Maine.
Lola:
¡Ay, mi Yon, mi Yon! (Llora sobre el
cuerpo. De pronto se detiene y lo mira.)
¡Josú, pero si me lo han dejao como un
colaó!
Entra Anna Llantini y llega junto a
Maine y Lola.
Anna:
(A Lola.) ¿Cosa fai,
re-que-te-putana? ¿Cuesto é il mío
marito! (La empuja.)
Lola:
(A Anna.) ¡Quítame esa garra de
encima, espagueti salao, que ahora vas a
sabé lo que es una gitana endiablá!
Lola y Anna se enfrascan en otra pelea.
Salen de escena peleando e insultándose.
Pausa. Entra, sigilosa, Greta Cardo.
Llega, observa, mira al cuerpo de Maine,
se acerca a Bobo y lo toca.
Greta:
¿Ar yu o-quei? (No hay respuesta.)
¡Hum...! Yu wear tuu slou for livin in
de west.
(Aparece Charlot sujetando en su mano
un cartel que dice: «Eras muy
lento para vivir en el Oeste».
Desaparece. Greta, de una patada, hunde
a Bobo en el retablo. Aspira de su larga
boquilla.) Nao... Ai uan tu bi
alónn...
Cuando Greta va a iniciar mutis, entra
Toshiba.
Toshiba:
(A Greta.) Momen-tico.
Greta:
(Lo mira.) ¿Hiroito?
Toshiba:
(Niega.) Nego-cito.
Greta:
¿Guat?
Toshiba va hasta el cuerpo de Maine y lo
señala con su único brazo.
Toshiba:
Crimi-nako. Busca-buchi. Poli-sako. (Pausa.)
Muerte-cito.
Toshiba señala a un lugar del retablo
donde aparece Charlot sujetando un
cartel con una foto de Maine que dice:
«SE
BUSCA VIVO, O MEJOR, MUERTO. RECOMPENSA
$1005.43»
Greta:
¡Oh!
Toshiba:
Dine-rito.
Greta:
(Entusiasmada.) ¡¡YES, YES, YES!!
(Greta y Toshiba se acercan al cuerpo
de Maine, lo toman y lo arrastran fuera
del retablo. Antes de salir, Greta se
vuelve al público y, saludando muy
alegre, dice:) ¡Sayonara!
Toshiba y Greta salen. Entran Carlos y
Candelier.
Carlos:
¿Qué habrá sido del mono y de la mina,
che?
Candelier:
(Se encoge de hombros.) ¿Qui lo
sé, mesié?
Se escucha griterío de mujeres.
Carlos:
Pero, ¿qué es eso?
Entra Lola corriendo.
Lola:
¡Josú!
Candelier:
(A Lola.) ¡Madam Lolá! ¡Cé vú!
Lola:
¿Cebú? ¡Eso es lo que parece esta
desgraciá! (Sale corriendo.)
Candelier:
¡Me madam...! (Sale tras ella.)
Anna:
(Fuera de escena, gritando.)
¡Aspeta, meledetta! (Entra.)
¿¡Dove vai, porca paella!?
Carlos:
(Se le acerca.) Señora... ¿Se
siente mal?
Anna:
(Fiera.) ¿Cosa diche, cornuto?
¿Que si mi sento male?
Carlos:
(Amoscado.) Bueno, yo...
Anna:
¡Male no! Mi sento... ¡Mi sento morire!
(Anna empieza a llorar a todo trapo.)
¡Aiuto, aiuto! (Carlos se le acerca.)
Carlos:
Pero señora, que no se diga. (Se
aparta un poco. La mira por delante y
por detrás. Mira al público, asiente. De
nuevo a Anna.) ¡Una mujer como vos!
Anna:
¡Sono una disgraciata, capiche?
Carlos:
¿Pero por qué? Si vos sos joven,
hermosa...
Anna:
(Detiene su llanto de pronto. Mira a
Carlos.) ¿Vero?
Carlos:
Claro, si me recordás a mi madre cuando
era joven.
Anna:
(Mira de pronto a Carlos.)
¿Edipo?
Carlos:
No, Carlitos. ¿Y vos?
Anna:
Anna.
Carlos:
Pues decime, Anna: ¿qué puedo hacer por
vos?
Anna:
(Melodramática.) ¡Niente! ¡Debo
morire!
Carlos:
¡Pero no digás eso! Apoyate en mí.
Anna, que es mucho más grande que
Carlos, lo mira de arriba abajo. De
pronto, melodramática.
Anna:
Non parli di piú, cavaliere. (Entra
música.) Io sono soltanto una donna,
povereta, abandonata. Il mío marito é
morto, e mi ha lachato sola con un
píccolo bambino que volio con tutto il
mio cuore.
Cesa música.
Carlos:
Humm... (Mira al público.) Así
que «marito morto», ¿eh? (A Anna.)
¿Sabés que me encantan los chicos?
Anna:
(Lo mira de pronto.) ¿Vero?
Carlos:
Claro, ¿y cómo se llama el bambino?
Anna:
Si quiama Giovanetto... ¡Dolche e bel-lo
come un sole!
Carlos:
Si es como la madre, no lo dudo.
Anna:
(Coqueta.) ¿Vero?
Carlos:
Vení conmigo, Anna, vení. (Entra
melodía de «El día que me
quieras». Comienzan a salir
juntos de escena.) Verás cómo ríe la
vida si tus ojos negros me quieren
mirar.
Salen de escena. Cesa música. Una pausa.
Entra Lola seguida de Candelier.
Candelier:
¡Madam Lolá...!
Lola se detiene de pronto, se vuelve y
empuja a Candelier.
Lola:
¡Quita allá, franchute, que me Tiés
enloquecía!
Candelier:
¡Madam, ye la’door....!
Lola:
¿Cuántas veces te vi a decí que no me
gustan los pescaos der Sena?
Candelier:
¡Madam, vú e bel...!
Se escucha música de horror. Lola da un
grito.
Lola:
¡Josú! ¡Ahora sí que me va dá un
infarto!
Entra la Momia con su único brazo
extendido. Lola cae muerta. Candelier se
le acerca. Trata de revivirla.
Candelier:
¡Madam! ¡Madam...! (La Momia se
acerca a Candelier.) ¡Madam, si vu
plé...!
La Momia, con su único brazo, le hace
cosquillas a Candelier en la espalda.
Momia:
¡Cuchi-cuchi-cuchi!
Candelier se detiene.
Candelier:
¿Quis qui cé? (Candelier se levanta y
se da vuelta lentamente, ve a la Momia.)
¡Mon dieu!
Momia:
¿Cuchi-cuchi?
Candelier:
(Mira al público, luego a la Momia.)
¿Cuchí-cuchí? (La Momia asiente.
Candelier mira al público.) Hummm...
(Se acerca a la Momia y observa sus
protuberancias pectorales. Mira al
público.) ¡Oh, la la...! (Mira al
público, se encoge de hombros.)
In femme é tin femme. (A la Momia.)
Madam... Si vu plé...
Candelier ofrece un brazo a la Momia,
que lo ensarta con el único suyo. Entra
una música de final feliz. Quizás el
tema de
«Gone with the wind». Candelier y la
Momia van saliendo de escena hasta
desaparecer. Bajan, suben o entran
varios carteles que dicen: «FIN»,
«THE END», «FINE», «KONIEC»,
etcétera. En medio del glorioso tema
musical aparece Charlot y dice adiós con
la mano.
La Habana, mayo de 1998-octubre de 1999
2 de abril de 2001 |